🖋 Ignacio Mas, gerente de Asuntos Públicos de Imaginacción, se plantea derechamente si vale la pena todo el esfuerzo para una nueva Constitución.

 📝  La columna «Están fracasando, y lo saben», publicada en Ex-Ante, habla de las divergencias en el Consejo Constitucional, preguntándose si el esfuerzo y la negociación que se están invirtiendo en la redacción de una nueva Constitución realmente reflejan los intereses ciudadanos concretos y las prioridades actuales.

Algunos apuntes

🔵 El Partido Republicano en el centro de la escena. Sostiene el autor que los republicanos están en una posición inusual: de bloqueadores a protagonistas centrales, enfrentando el reto de liderar un proceso que podría llevar a una nueva Constitución, aún cuando preferirían mantener la actual.

🔴 Desafíos de las izquierdas: Por otro lado, para Imas, las fuerzas de izquierda se encuentran en minoría y sin un poder de veto, sin reflejar la mayoría cultural y si pueden hacer enmiendas.

🏛️ El deterioro del diálogo en el Consejo Constitucional, para Imas, revela una vez más el fracaso de nuestro sistema político.

🔴 La falta de acuerdos plantean interrogantes sobre si los consejeros realmente buscan converger en puntos comunes o si están involucrados en un juego estratégico en beneficio propio.

«Sin embargo, cabe cuestionarnos si los consejeros tienen genuino interés en converger en ciertos puntos, o si lo que estamos presenciando es más bien un juego de cachetadas de payaso en el que la falta de acuerdo resulta beneficioso para todas las partes involucradas».

 🤝 Falta de Interés en el éxito: En contraste con el proceso anterior, donde parecía haber un boicot deliberado, esta vez parece que ninguna fuerza política está verdaderamente interesada en lograr un resultado satisfactorio.

 🤷‍♂️ Esta falta de compromiso plantea cuestionamientos sobre si el cambio de Constitución era realmente un interés ciudadano concreto y si los esfuerzos deberían haberse enfocado en cuestiones más urgentes y relevantes.

🔍 La columna del gerente de Imaginacción quiere hacer la reflexión sobre si el proceso de cambio constitucional responde a las necesidades reales de la ciudadanía y si los esfuerzos y negociaciones deberían haberse dirigido a cuestiones más urgentes y prioritarias.